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Obradoiro 33

Cabaña Verónica

La cabaña Verónica está situada en el Macizo Central de Picos de Europa (N43º10.633-W004º49.972), a 2.325 metros de altitud, en las estribaciones del Pico Tesorero, a unos 400 metros en dirección sudoeste de Torre de los Horcados Rojos, este Refugio-Vivac está enclavado en una pequeña elevación rocosa, rodeado de Picos y Torres .Esta zona pertenece al término municipal de Camaleño. El origen de este refugio se remonta al año 1.961. El ingeniero Conrado Sentíes y su amigo el arquitecto Luis Pueyo fueron los artífices de este refugio. El lugar para su ubicación fue una decisión de Conrado. La estructura del refugio procede de una de las cúpulas  del portaaviones norteamericano Palau desguazado en Santurce. La fundición Oberen de Sentíes se encargó de elaborar y numerar las piezas que se subieron a lomos de un caballo llamado Rubio. Tardaron 8 días en montarlo. Las cúpulas no formaban parte del equipamiento militar del portaaviones.

Mariano era el guarda del refugio, vivió de forma permanente en cabaña Verónica desde 1983 hasta mayo de 2007. El 27 de junio de 2008 murió a los 57 años de edad.

 

Las fotografías son de Verónica Martín Egüen y la colaboración de Carlos Pita.

Publicado en Obradoiro 33

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Este nº 33 de obradorio inicia una nueva etapa abordando lo pequeño, la pequeña escala.

“La grandeza es la intención” , esta máxima de Le Corbusier, que da título al canónigo texto de Eardley sobre Firminy*1,podría ser guia de su desarrollo.

Lo sabemos todos pero queríamos recordarlo: no hay proyecto pequeño.

Pequeños edificios han dado pasos de gigante en la historia de la arquitectura, desde San Pietro in Montorio a la Fansworth,desde el pabellón de cristal de Taut a la Sokullu Mehmed Pasa de Sinan.Tantos.

No se trata solo de reinvindicar que lo que debe perseguirse es la experimentación, ni de ver lo pequeño como simple ensayo, que permite la concentración de programa,materialidad y construcción, campo de pruebas para empresas mayores…Queremos afirmar el hecho arquitectónico en todo su valor. Enriquecernos con él.

La necesidad de mirar a lo pequeño, tal vez, también procede de cierta insatisfacción provocada por la mediocridadimpuesta por tanto grande que nos aturde. Ese “ruxe,ruxe”, de decimos en gallego para definir esos ruidos que aturden,constantes, persistentes, vacios, nos ha llevado a buscar silencios. A querer escucharlos.

obradoiro

Imágenes: http://www.desescribir.com/